giovedì, novembre 06, 2014

La novela

Llevo muchos meses sin publicar apenas nada pues dedico casi todo mi tiempo a la escritura de una novela que debe ser clásica y monumental: será la típica historia del hombre inadecuado en el momento equivocado, enamorado de una mujer escurridiza y silenciosa dominada por un tercero: un extranjero misterioso y de pasado inolvidable que nadie recuerda. El extranjero debe ser belga, evidentemente. Con estos datos ya debéis intuir que en mi novela no faltarán un niño misterioso y su extraña hermana, la institutriz, un hermoso jardinero y una ciudad acobardada por un secreto y un enemigo monstruoso que nadie osa ni nombrar. Por supuesto, claro está, mi novela debe acabar con un incendio, pero aquí no puedo adelantar noticias pues aún no he escrito ese capítulo y no estoy seguro de si en el incendio habrá un muerto, más de uno o ninguno. Ignoro si el incendio será mortal o simplemente estético, es decir, un incendio pavoroso y bomberos desbordados o uno de esos incendios con buhardillas furiosamente humeantes y noches sin luna que se aclaran gracias al fuego. Mientras tanto sigo trabajando con los personajes y sus circunstancias, veo claro que no habrá ni perros, gatos ni caballos pero sí una anciana madre. Ya debéis intuir, como yo, que el protagonista bebe demasiado y visita a su madre menos de lo que debería. Y sospecho que no os sorprenderé si descubro que la madre, una tarde de domingo, morirá silenciosamente en el jardín ante el parterre de los rododendros. Aún tengo que buscar unos rododendros en el google y saber cómo son, para poder describir con todo tipo de detalles la muerte de la anciana, digna pero estrepitosa. Por cierto, esa misma tarde la madre le habrá revelado a su hijo, extrañamente sobrio ese día, los misterios del pasado y las claves del futuro y cerrando los ojos le contará qué hizo antes de morir su padre con el dinero que le robó al belga durante la guerra, no sé aún cuál. Las revelaciones de la anciana me tienen en ascuas y de hecho las ignoraré hasta que no escriba ese capítulo; yo empiezo por el inicio y terminaré por el final, con el incendio, ya sabéis, pero de momento aún sigo estancado con la llegada a la ciudad aterrada de la mujer escurridiza y silenciosa. Y rubia. Bueno, quizá no.