martedì, maggio 24, 2005

Y el mundo empezó a temblar

Marino Lejarreta, Charlie Mottet y tres o cuatro ciclistas de mucho menos renombre subían cansinamente las rampas del Galibier, mientras yo luchaba para impedir que mi mente se desconectara lentamente para llevarme a los procelosos mundos de los sueños, signifique lo que signifique procelosos. Mi querido hermano Ambrosio ya dormitaba a mi lado. Mi cabeza intentaba mantenerse erguida para seguir viendo esa interesante etapa del Tour de Francia, cuando Ambrosio se levantó de repente de un brinco y exclamó:

--¡Aaah!

Ambrosio había sido hasta ese momento un hombre tranquilo y su comportamiento solía ser de lo más discreto, así que me sorprendió grandemente su grito y, más que eso, el pánico que vi reflejado en su cara, que por nada podía atribuirse a las vicisitudes de esa etapa del Tour de Francia, por mucho que Lejarreta, Mottet y los otros escapados hubieran conseguido unos minutos de ventaja sobre el líder de la clasificación general. Indurain, claro.

--¿Qué te sucede, Ambrosio? --le pregunté.
--¡He tenido una visión! --dijo él.
--¿Una visión?
--Me voy a morir, pero ya --explicó.
--¿Pero ya? Venga, hombre --dije.
--En serio --insistió, y casi no pudo terminar su respuesta, porque el mundo empezó a temblar y todo se vino abajo de repente y perdí de vista a mi querido hermano Ambrosio y la retransmisión del Tour y la tele incluida y el techo me cayó encima y por vete a saber por qué extrañas casualidades me vi debajo del piano de la vecina del piso de arriba y tras unos segundos interminables de ensordecedores ruidos y temblores se hizo el silencio y me encontré vivo, y a mi vecina tumbada a mi lado, y por una rendija del piano pudimos comprobar que el cielo aún no se había caído pero que todo lo demás sí. Nos rescataron cuatro días después, y al cabo de un mes la vecina y yo nos casamos y aprovechando la experiencia acumulada durante esos cuatro días fundamos una familia. De Ambrosio no se encontraron ni los restos. Indurain, indiferente a todo, ganó aquel Tour y alguno más. Así es la vida.

5 Comments:

Blogger sp_spp said...

que grotesc, jordi... tot portat a la màxima caricatura! potser aquesta és la única manera d'expressar a vegades el que pensem...

12:53 PM  
Blogger Jordi said...

Bueno, jo no penso casar-me amb la veïna de dalt, que és calba i amb bigoti i es diu Alfonso

1:07 PM  
Blogger Birraboy said...

com deia Tina Turner, simply the best
La mare d'un amic meu de la infància s'hi assemblava perillosament a la Tina Turner. Recordo un cop quan a la sortida de l'escola van coincidir les dues mares i van tenir una d'aquelles tipiques converses de sortida del col.legi basades en com n'eren de macos els SEUS fills i com d'incompetents eren els nostres (soferts) professors.
Quan marxàvem ma mare i jo sols li vaig preguntar:
-Mamá, ¿no crees que la madre de Jordi se parece a Tina Turner?

El riure de la meva mara encara ressona al meu cap com el meu primer acudit espontani i "exitós".

4:07 PM  
Blogger Jordi said...

Per seguir amb aquest tema, faig constar que la meva mare s´assemblava asombrosament a la seva mare. Molt més que no pas es devia assemblar la mare del teu amic a la Tina Turner.

12:03 AM  
Blogger sp_spp said...

Ésta es la grandeza de las madres, Jordi... ;p

12:28 AM  

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