venerdì, settembre 23, 2005

El campo (1)

“Odio el campo, me aburro siempre en él o bien me acuerdo de Perec, que decía que el campo es un país extranjero. Esto no debería ser así, pero lo es, qué le vamos a hacer. Además, me siento orgulloso de ser un hombre de ciudad, no veo por qué tengo que avergonzarme de ello. La ciudad es lo mío. Los campos están poblados de campesinos que abonan, margan, barbechan, desbarbechan, fertilizan, rastrillan. Un horror. No es lo mío, eso está claro. De lo contrario no diría que es un horror. No sé quién dijo que los campesinos son buena gente. Pues bien, ni siquiera eso está demostrado. Algunos campesinos -lo dice alguien que de niño ha pasado veranos enteros en el campo- son como los carniceros de las películas de Chabrol, claros asesinos en potencia. De ahí que muchas veces los veamos rastrillo en mano”.

(Enrique Vila-Matas: El viento ligero de Parma)

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2 Comments:

Anonymous Dani said...

En una ocasión durante una boda campestre de unos amigos tuve una conversación con una joven. Yo, rata de ciudad, romántico y embaucador, le decía "¿no es hermoso ver estos árboles, visitar aquellos prados y percibir esos olores?". Reconozco que esperaba algo menos ofensivo, pero lo cierto es que respondió "¡a ti lo que te pasa es que te gusta el campo!".

12:53 PM  
Blogger Jordi said...

En efecto, eres un embaucador, y el campo te gusta porque lo más parecido que has visto a él es el Camp Nou.

12:23 AM  

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