sabato, agosto 28, 2010

La muñeca para los niños

A mi paso, la muñeca cayó de su estante en la tienda de aquella estación de servicio como si un invisible resorte la hubiera empujado. La recogí para devolverla a su sitio. Y entonces pensé:

-A Umbrello y Fratello les gustará. Las cosas no suceden porque sí.

Así que me acerqué a la caja y le dije a la dependienta:

-Cóbreme la gasolina y la muñeca.
-Hace bien en comprarla -dijo ella.
-¿Por qué? -pregunté intrigado.
-Vi que se cayó delante suyo. Las cosas no suceden porque sí.

Volví al coche medio trastornado.

-He comprado esto para los niños -expliqué a la Nueva sin revelar la coincidencia entre mis pensamientos y los de la cajera.

En cualquier caso, a día de hoy Umbrello apenas presta atención a la muñeca y Fratello la ignora directamente. Pero las cosas no suceden porque sí, claro está, claro está.

2 Comments:

Blogger C. B. said...

Me gustaría ver la muñeca. ¿Es posible?

2:50 PM  
Blogger Paula Mocinho said...

Pues yo creo que las cosas suceden, simplemente... Y suelen suceder porque sí y porque no, sólo depende de la carga supersticiosa que le de uno, por lo demás, nos engañamos constantemente. El relato me ha gustado, eso sí.

6:24 PM  

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