lunedì, novembre 12, 2007

Paseos

Ya dije alguna que otra vez que en las paredes de casa cuelgan hasta 17 relojes. Me encanta ver pasar el tiempo y comprobar que, debido a la inexactitud de esos artefactos, en el dormitorio soy unos minutos más joven que en la cocina, pero algo más viejo que en el baño. A veces me preocupo un poco cuando recuerdo esa cita de un cuento de Antonio Pereira:

“En un parque de Londres hay un reloj con esta inscripción terrible: It´s later than you think”.

Entonces dejo de observar los relojes y me dedico a otras cosas. Pero siempre acabo cediendo y vuelvo a entretenerme con ellos.... hasta que me acuerdo de otra cita, ésta inscrita sobre el reloj de pared que preside el comedor de la casa del protagonista de una novela de Vila-Matas:

“Quien demasiado me mira pierde su tiempo”.

Es cuando le digo a la Nueva que se nos hace tarde, que vamos, que se levante, que ya, que tenemos prisa, que se arregle pero rápido, rápido, rápido. Y al final consigo que salgamos a la calle y entonces paseamos lentamente, muy lentamente, durante horas.

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4 Comments:

Blogger Stella Blue said...

qué bonito! :-)

9:49 AM  
Blogger Imaginari said...

Tempus fugit.

10:56 PM  
Anonymous Zafferano said...

A mí el tiempo no me preocupa. Total, aquí siempre tenemos una hora menos...

Besos

8:27 PM  
Blogger Raquel said...

No hay nada como perder de vista el reloj (o relojes) para empezar a disfrutar del tiempo que íbamos a perder.

9:32 PM  

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