mercoledì, marzo 07, 2007

Mi miedo

Algo que me produce un pavor descomunal y, sin embargo, una atracción irresistible: la contemplación nocturna de los ríos y los mares. Leí hace unos días que en México habían descubierto el mayor río subterráneo del mundo, de más de 150 kilómetros. Sólo la idea de pensar en esa inmensa masa de agua fluyendo lentamente, siempre a oscuras, me erizó los pelos. Recordé un viaje en barco que hice hace unos años: de noche, aún sabiendo que me iba a encontrar con algo que me aterroriza, subí a cubierta y pasé no sé cuánto tiempo contemplando absorto el negro mar y, peor aún, su negro silencio.
Sé que en esto no soy muy original. A lo largo de mi vida he leído varias veces descripciones muy similares a mis sensaciones:

“Como la respiración de esa bestia que es el mundo, el sonido del mar daba miedo” (Leonardo Sciascia, en El largo viaje, dentro El mar del color del vino).

O Robert Louis Stevensson, un especialista en estos temas, habla de un mar negro y salvaje:

“Si no estuviese impreso en la Biblia, yo me sentiría tentado a creer que no fue el Señor, sino el demonio, negro y maldito, el que hizo el mar” (Los hombres alegres).

En este mismo cuento, Stevensson añade:

“¡El mar! ¡Buen camino hacia el infierno!”.

Stefan Zweig habla del terrorífico Támesis (Momentos estelares de la humanidad):

“La negra y muda corriente nocturna del río...”

Y para desdramatizar el tema, apunté un día esta tontería de Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigres):

-“Algún día escribiré sobre el mar.
-Coño. Si tú no sabes nadar.
-Eso qué tiene que ver. Entonces el único poeta posible es Esther Williams”.

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11 Comments:

Anonymous Dr Smyslov said...

Perdona que incluya este comentario tan poco relacionado con tu acertada mirada sobre lo terrorífico del agua no embotellada en plena noche, coincido contigo, pero permite que te culpe de haberme contagiado parte de tu maldita dislexia.
Justo este pasado lunes, a eso de las 8 y media de la mañana, mientras estaba preparando mi delicioso desayuno, y en un gesto automático, eché el azúcar dentro del tarro de mermelada de fresa en vez de hacerlo dentro de la taza roja del café.
Lo primero que pensé es “Mira, esto al disléxico de Jordi le debe pasar cada semana”
No sabía que los blogs fueran un medio de contagio de las dislexias, de manera que si conoces algún remedio, por favor...

12:54 PM  
Blogger -- Bruja -- said...

Me da miedo el agua hasta en la ducha. O sea que los mares profundos y los ríos bravos ya... Ni te cuento.

1:14 PM  
Anonymous G. said...

Pues dice Caballero Bonald que no ha vivido realmente quien no ha naufragado un poco...

1:24 PM  
Blogger Jordi said...

Dr Smyslov: para ahondar en el tema de la dislexia, te contaré que el otro día le dije a la Nueva:

-No tengo tiempo de prepararte la comida. En la lavadora encontrarás un bistec.

2:07 PM  
Blogger Stella Blue said...

cuando quieras encontramos momento para visita de grupo privada a la Casa de las Aguas, que no sólo tiene unas enormes máquinas modernistas de bombeo, únicas en el mundo y punto de mira de ingenieros desde japoneses a canadienses, sino que sus cuevas húmedas y oscuras son de lo más atemorizante. Eso sin considerar los rumores de fantasmas, que mejor los cuenta el guía y me los ahorro por ahora.

1:47 PM  
Blogger The lesbian sisters said...

comparto plenamente tu miedo, de hecho lo he incluído en mi último cuento para la protagonista. siempre pienso que de dentro va a salir un monstruo horrible que me va a devorar.

paula

2:28 PM  
Blogger Mar_Mora said...

Pero de repente, cuando estaban junto al río, Septimus dijo: "Ahora vamos a matarnos", y la miró con una mirada que ya habia visto en sus ojos cuando pasaba un tren o un ómnibus; una mirada de fascinación; y ella sintió que se le escapaba y lo sujetó por el brazo (La Sra. Dalloway)Virginia Woolf escribía este texto en 1925, en 1941 Virginia decidió ser ella misma quien se matara en el río.

5:15 PM  
Anonymous Syldavia said...

A mí me llama la atención la diferencia entre bañarse en el mar de día y de noche.
Bañarse de noche produce una sensación muy especial.

6:34 PM  
Blogger Sauce said...

a mi m dan miedo los desagües por un comic que lei de pequeña, no puedo apoyarme en uno,me muero del asco

11:41 PM  
Anonymous Superino Ceronte said...

En mi pueblo tenemos desagues para rinocerontes recién nacidos.

7:12 AM  
Blogger Peasho said...

Completamente de acuerdo... Es una especie de miedo, escalofrío de pensar que es lo que hay debajo de esas olas negras y a la vez una hipnotización y confort de saber que no estás en medio de la nada... Algo parecido me pasa con el espacio y su inmensidad...
Lo mismo pensé al escuchar esa notici: habia tramos en los cuales cabía un avión y otras en las que la botella de oxígeno casi ni pasaba.... Que sensación...

Ale, ya está... no tengo nada más que añadir... creo que he agotado el cupo de palabras por hoy..

Saludos!.

12:25 AM  

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