martedì, agosto 08, 2006

Mónica había explotado (y 11)

Y pasaron los semanas, ya casi nadie me preguntaba por qué había explotado Mónica, la señora Moby Dick y Mistetas sólo eran un recuerdo del pasado, yo había erradicado las cucarachas de mi piso y ni siquiera pensaba ya en Uma Thurman más que de vez en cuando. Y entonces el caso de la explosión de Mónica, que en su momento había pasado casi desapercibido por el gran público, revivió con toda su fuerza. Todo empezó con un sesudo artículo publicado por la revista inglesa “The New Scientist” que alarmaba sobre los cada vez más frecuentes casos de mujeres que explotaban sin previo aviso. Según reseñaba “The New Scientist”, una veintena de mujeres, entre ellas mi Mónica, había explotado en extrañas circunstancias en diferentes partes del mundo en las últimas semanas. Los científicos no se explicaban el fenómeno, aunque circulaban varias teorías, algunas referidas al uso abusivo de cosméticos agresivos, otras a la degradación de la capa de ozono. Algunas se referían a secretas pruebas de armas químicas por parte del ejército estadounidense. Las explosiones, señalaba “The New Scientist”, sólo afectaban a las mujeres, pues en la literatura médica no había documentado ningún caso de varón que hubiera explotado.
“Interviú” se hizo eco de ese artículo, aunque con un título algo ambiguo (“Mujeres explosivas”), y a partir de ese momento el fenómeno se popularizó en nuestro país, al igual que lo estaba haciendo en el resto del mundo. Víctimas de un absurdo complejo chauvinista, algunos medios de comunicación españoles afirmaron que Mónica había sido la primera mujer del mundo que había explotado, lo que me dio a mí y a la señora Moby Dick una fama que yo no deseaba pero que permitió a mi gigantesca ex suegra aparecer en varios programas televisivos. Sin embargo, en seguida los medios se olvidaron de nosotros: las explosiones femeninas, lejos de mantenerse en el espectro de lo esporádico, se convirtieron pronto en un fenómeno cotidiano. Primero explotaba una mujer a la semana, después una cada día, luego varias, y finalmente, como ya saben ustedes, llegamos a la espantosa pandemia que azota nuestro planeta. Al principio llamaron mucho la atención de la audiencia y de los medios casos sonados como la explosión de la cantante Kilye Minogue en un escenario en Groningen (Holanda), o la de la Condoleeza Rice en la residencia del embajador estadounidense en Bruselas; ahora las explosiones femeninas son tan numerosas que es imposible para los medios reseñar a diario todas las pérdidas y la audiencia tiene bastante con sus propias desapariciones familiares.
Mientras el mundo se desespera, llora sus pérdidas y va quedado despoblado de mujeres, el señor José Luis y yo jugamos al dominó en el bar de mi hermano Venancio. La señora Moby Dick explotó la semana pasada en un centro comercial. El señor José Luis, pese a la mala relación que mantenía con su mujer, se siente solo. El y todos. En el bar de Venancio, mientras jugamos al dominó, entre ficha y ficha, vemos las noticias. Anteayer explotó Uma Thurman en Venice Beach, ayer lo hizo la Reina Sofía y esta tarde lo ha hecho la presentadora del telediario mientras informaba de la explosión de Minnie, la mujer de Mickey Mouse. El señor José Luis insiste en que eso no puede ser la cal del agua. Venancio ha prohibido la entrada de mujeres en su bar, porque está harto de limpiar el establecimiento de pedazos de páncreas, sangrientos duodenos y otros restos. Las mujeres se encierran llorosas en sus casas esperando su momento y la sodomía masculina, voluntaria o no, está a la orden del día.
Y no me hagan preguntas, que no pienso escribir ni una sola palabra más, coño.

7 Comments:

Anonymous Reich said...

Jajajajaja!!

Vale... no haré más preguntas...

Espero que ver como el mundo se va quedando sin mujeres no sea una fantasía oculta del escritor.

Besos y aplausos!!

11:57 AM  
Blogger Jordi said...

Ja ja, no, no es ninguna fantasía. Simplemente, es que no sabía cómo terminar esta historia que se estaba alargando demasiado.

12:07 PM  
Blogger Cabeza Mechero said...

¡Que pillastre! Dejar abierto el misterio de esa manera es para de aquí un tiempo hacer la segunda parte... que claro, ya no será gratuita y tendremos que conectarnos a una página de pago para saciar nuestro enganche a la historia de Mónica!!!

Como en la tercera parte de la tercera triología (que supungo se estrenará a nivel mundial allá por el 2025) nos enteremos que la culpa de todo es de un ciclista psicopata belga... explotaré yo.

Saludos!

5:08 PM  
Blogger Jordi said...

Y cuando estrenen la película "Mónica había explotado", yo podré cumplir mi sueño y decir: "Pues a mí me gustó más el libro".
Para la segunda parte ya tengo título: "Mónica en busca del arca perdida". Me parece original.

9:34 PM  
Blogger Reich said...

Yo quiero la tercera parte ya!!
Mónica, the beginning!!
a ver si así llegamos a conocer un poco más a la prota, que tenía pinta de ser muy maja.

10:57 PM  
Blogger Sauce said...

¿Que paso entre la bode y la explosión?Seguro que no es de la cal?Tego que hacer testamento?
Hay leche, que has dicho que no hagamos más preguntas.Bueno va te hare la ultima¿cuando vas a escribir otra historia?Es que me encantan.
Un besazo

5:20 PM  
Blogger Stella Blue said...

Bueno pues, brindo por el final (definitivo o no) de una buena historia. A ver qué genialidad se te ocurre para la siguiente, ya no puedo esperar.

11:13 AM  

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