Pere Calders

Una vez sometieron al inigualable Pere Calders al Cuestionario Proust, que por si alguien no lo sabe es una lista de unas treinta preguntas, del tipo “¿Su principal defecto?”, “¿Su compositor favorito?”, “¿Qué flor prefiere?”, “¿Su héroe en la vida real?”, “¿Cuál es su lema?”, etcétera. Cuando uno responde al Cuestionario Proust, intenta dar una buena imagen de sí mismo, así que corre el riesgo de dar respuestas interesantes, trascendentes y poéticas, hasta petulantes. No fue el caso de Pere Calders, que respondió al cuestionario con la misma genialidad que, en mi opinión, reflejó en sus libros. Por ejemplo, en estas preguntas:
-¿Cuál es su pájaro preferido?
-Las perdices a la vinagreta.
-¿Dónde desearía vivir?
-En Barcelona, pero no encuentro piso.
-¿Qué flor prefiere?
-Cuando me fijo, me gustan casi todas las flores, pero después me distraigo y pienso en otras cosas.
-¿Mi compositor preferido?
-Podría apuntar tres o cuatro nombres seguros que me evitarían mentir, pero voy a arriesgarme hasta mi propia destrucción: me gusta Schubert. Es una de esas opiniones que desacreditan para toda la vida y espero que eso me permita para siempre no tener que decir que yo no entiendo.
-¿Qué hecho militar admira más?
-La desmovilización al final de cada guerra.
-¿Cómo le gustaría morir?
-He pensando mucho en ello, y no me gustaría morir de ninguna manera. Es más, me parece antipática la idea.
-¿Qué hechos le inspiran más indulgencia?
-El contrabando. Sólo yo sé lo que sufrí para pasar una cafetera italiana de seis tazas, y eso que en la aduana no se la miró nadie.

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