mercoledì, maggio 16, 2007

Obviedades trascendentes

Ayer vi una edición del programa “Redes” dedicado a los sueños. Un especialista en el asunto le explicaba al siempre atónito Eduard Punset que una de las características básicas de los sueños es que nunca hay en ellos olores ni sabores. Y que pese a que nos pasamos la mayor parte de nuestras vidas sentados, en casa ante la tele, en la oficina ante el PC o en el burdel ante el piano, en los sueños siempre hay movimiento.
Pensé un rato en eso y me di cuenta de que era cierto, de que nuestros sueños carecen de olores y de sabores y, sobre todo, de que en ellos siempre hay movimiento. En nuestros sueños corremos, saltamos, incluso volamos, pero nunca soñamos aventuras sedentarias. Me pareció una verdad tan enorme como simple, una de esas obviedades -para mí trascendentes- que cuando reparo en ellas me da por pensar: ¿Y cómo no me di cuenta antes?
Son obviedades trascendentes que me dejan pasmado. Me acordé de otros momentos en que descubrí otras verdades de este tipo. Por ejemplo cuando leía el Ulises de James Joyce, obstinado como una mula en terminar un libro del que apenas entendía nada, y quedé estupefacto al leer este párrafo en apariencia intrascendente:

“-Una cosa que no he entendido nunca (...) es por qué ponen las mesas patas arriba por la noche, quiero decir, las sillas patas arribas sobre las mesas en los cafés.
-Para barrer el suelo por la mañana”

Claro, me dije. Era yo muy joven entonces, demasiado para leer el Ulises pero no para frecuentar ya los bares de mi ciudad. Había visto muchas veces que, al acabar el día, los camareros ponían las sillas encima de las mesas. Y no es que no hubiera encontrado explicación a ese proceder: es que nunca me había preguntado su porqué. Sin embargo, era un enigma que merodeaba a escondidas por mi cabeza.
Y de la misma manera me quedé pasmado cuando leí esta otra obviedad secreta, no recuerdo dónde:

“Cuando los payasos han hecho reír mucho, se ponen a tocar el violín, pues saben que la gente no puede reír más”.

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9 Comments:

Blogger irlande said...

Cuántas obviedades me acabas de descubrir. Impresionada me quedo. Sabes alguna más???
Saludos!

2:02 PM  
Blogger Reich said...

Yo salí hace años con un tío que era medio payaso. Creo que no conocía la obviedad del violín y ahí debía de estar la clave, porque al final la relación fue más bien intrascendente.

11:57 PM  
Blogger Stella Blue said...

pues yo a veces sueño que programo. Hay movimiento de códigos, sí, pero imagino que yo debo estar sentada. Aunque eso es irrelevante en el sueño.

11:07 PM  
Anonymous Syldavia said...

Conozco a alguien que su mayor ilusión en la vida es llegar a ser payaso.
Estoy segura de que le gustaria la última frase.
A mi me ha encantado el post.

10:01 PM  
Blogger miriam said...

No tengo tiempo.
No tengo internés.

Tengo mucho que leer por aquí.

¿Por qué es tan injusta la vida?

...debe ser por eso que algunos se hacen payasos profesionales:

la vida es un cachondeo.

1:04 PM  
Blogger Té la mà Maria said...

muy interesante tu blog, si tienes un momento visita el nuestro, el mas irreverente, iconoclasta, ecléctico y libertario
http://telamamaria.blogspot.com
se encuentra en Reus - Catalunya
gracias por todo

9:07 AM  
Anonymous Dani said...

Pues en el bar nosotros ponemos las sillas en las mesas para que la gente se largue.

8:05 PM  
Blogger Peasho said...

Si es te pones a pensar y empiezas a descubrir respuestas de cosas totalmente comunes....
.........¿Cual es el motivo de que el jueves sea el día de la paella?....

10:11 AM  
Blogger Jordi said...

Dani: eso es lo que yo pensaba así que leí el Ulises de Joyce.

Peasho: Eso es un secreto nacional.

10:51 AM  

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