lunedì, giugno 16, 2008

Vinieron las lluvias

 
Desde que Umbrello nació llueve día sí y día también. Barcelona se ha convertido en un nuevo Ramchipur, el escenario donde transcurría el argumento de aquella película de temática pluviosa donde las hay, Vinieron las lluvias. En el film, de todos modos, no sólo llueve: también hay un terremoto. Eso he leído, claro, porque en realidad nunca vi Vinieron las lluvias, que es de 1939. Mi recuerdo de esa película se limita al cartel propagandístico que adornaba el escaparate de un zapatero remendón que había cerca de la casa de mis padres y que a mí me fascinaba diariamente, especialmente por su título. En el cartel, un Tyrone Power disfrazado de indio y un George Brent caracterizado de sí mismo compiten en la ridiculez de su bigote ante la expresión pánfila de Mirna Loy. En cualquier caso estoy atento, además de a los biberones, a los sismógrafos.
Posted by Picasa

Etichette:

lunedì, dicembre 10, 2007

Tuve otro ataque de sentimentalismo

Etichette:

mercoledì, aprile 11, 2007

El cuarto poder



He continuado esta mañana con mi arqueología doméstica rescatando viejos videos. Hoy he visto uno que, en su carátula, anunciaba la película El cuarto poder (Deadline USA, claro), dirigida en 1952 por Richard Brooks y protagonizada, cómo no, por Humphrey Bogart. Como suele suceder con mis polvorientos videos, la cinta se inicia con unos minutos del telediario emitido antes de la película, minutos que suelen ser tan divertidos como la película misma. Me entero, por ejemplo, que Eduardo Chozas acaba de ganar una etapa de la Vuelta a Andalucía, etapa en la que ha abandonado Greg Lemond en las primeras rampas del puerto de Gador. Eso ha disparado mi máquina de recuerdos: Chozas, he rememorado, ganaba cada año una etapa del Tour de Francia; Lemond solía ganar el Tour entero. En Andalucía las cosas eran al revés. Luego han informado ampliamente de un torneo de vela y he pensado que si al próximo rey le gusta, yo qué se, el tiro con arco, en los telediarios hablarán de tiro con arco. Finalmente se entrevista al baloncestista Piculín Ortiz y nos dicen que Luis Suárez ha anunciado sus planes de preparación para el Mundial de fútbol de 1990, planes que, como se demostró finalmente, eran equivocados.
El caso es que eso me ha hecho pensar que en 1990 yo trabajaba en un periódico. Sí, esas cosas hacía yo antes de tocar el piano en una casa de citas. Recordando historias de mi vida periodística casi no me he dado cuenta de que empezaba la película, que trata precisamente de un periódico (The Day). Bogart es su director y dirige las ediciones vestido de smoking; no me ha parecido raro, pues conocí a un director que trabajaba en calzoncillos.
A Bogart los problemas se le acumulan: por un lado, está investigando las manipulaciones de un gángster (Rienzi) que controla la ciudad; por otro, su ex mujer, de la que está enamorado, se va a casar con otro. Y además, los herederos del fundador pretenden vender el diario a la competencia. Esos herederos se pelean con su propia madre, que es la propietaria de una tercera parte de la empresa: me doy cuenta de que, al menos en las películas, los periódicos americanos siempre son propiedad de viudas. Recuerdo que la propietaria del Los Angeles Tribune, donde trabajaba Lou Grant, también era una viuda, la señora Pynchon. Durante años pensé que la actriz que interpretaba el papel de la señora Pynchon era la misma que hacía de Agatha, la amiga de Higgins en Magnum; hoy he descubierto en Google que no, que son dos actrices distintas, aunque espantosamente feas las dos. Tampoco la señora Garrison, la propietaria del diario de Bogart es muy guapa; es que es una Barrymore y dicen que los Barrymore bebían mucho. Ya se sabe que el alcohol corrompe la belleza. En la película realmente beben mucho, sobre todo Bogart.
¿Por dónde íbamos? ¿Por el bar de O´Brien? También en las películas, los periodistas, y también los policías, se reúnen siempre en el bar de O´Brien. Eso sí que es estilo: en 1990, cuando yo trabajaba en un periódico, donde nos reuníamos era en la Pizzería Diego. No es lo mismo, claro, pero recuerden que mi director trabajaba en calzoncillos y no en smoking.
Bogart, como todos los periodistas de las películas, está divorciado, pero sigue enamorado de su ex. Y le dice: “¿Te acuerdas de todos los paseos que nunca hicimos?”. Eso me ha gustado mucho. También me ha hecho derretir de gusto una de esas frases tópicas de películas de gangsters. Se la dice un periodista a un tipo que le encañona con una pistola: “¿Le importaría apartar ese chisme?”. Luego, la horrenda señora Garrison, en un momento de lucidez, se ríe de sus hijas: “La estupidez no es hereditaria. Vosotras la adquirísteis por cuenta propia”. También Rienzi, el gángster, llama estúpidos a sus matones, pero no le falta razón pues acaban de asesinar a un testigo en las mismas rotativas del periódico que le intenta acusar del asesinato de otra persona. Luego llegará la policía, que no se entera de nada, y les dirá a los del diario: “¿Cuándo los periodistas seréis mayorcitos y dejaréis de jugar a policías?”. Mientras bebe con Bogart, la señora Garrison rememora la felicidad que vivió con su marido: “Me amaba mucho, pero entre edición y edición”. Bogart, conmovido, le cuenta lo desgraciado que fue su propio matrimonio y ella le consuela: “No se habría casado usted si el periódico hubiera tenido dos bonitas piernas”. He visto nuevamente, como si fuera ayer mismo, las piernas del director que trabajaba en calzoncillos, que muy bonitas no eran, eran más horribles que la propia señora Garrison. Bogart, en cualquier caso, es un director multiusos, que responde a las llamadas, se reúne con todos, investiga, interroga a los testigos, compagina el periódico, da órdenes, etc... Eso es falso, normalmente, los directores de periódicos no suelen hacer gran cosa. El primero que conocí, en mi primera juventud, nunca se levantaba de su despacho. Yo, que era muy inocente, llegué a creer que era impedido y así, el día que le vi de pie por primera vez, me dio un susto de muerte. Bogart es tan inocente como yo y en una escena recrimina al director de publicidad: “¿Desde cuando su sección dicta las noticias de este periódico?”.
En fin, que pese a todo la cosa acaba más o menos bien. El periódico demuestra la culpabilidad del gángster y, al final, la empresa es vendida. Eso parecerá horrible, pero el diario que dirigía aquel que trabajaba en calzoncillos jamás encontró comprador y mira que lo buscó.
El video prosigue con el programa Jazz entre amigos, con un amplio reportaje sobre el panorama jazzístico en Italia. Mientras escribo esto oigo las notas de un saxo que se me antoja insoportable.
Posted by Picasa

Etichette:

giovedì, marzo 22, 2007

El último refugio

Esta mañana he hecho un poco de arqueología doméstica. He tomado al azar uno de mis viejos y polvorientos videos, uno que, según su cubierta, contiene la película “El último refugio” (“High Sierra”), de Raoul Walsh, uno de esos directores a los que siempre se les llama “artesanos”, nunca sé si como elogio o como insulto. “El último refugio” está interpretada por Humphrey Bogart, lo cual me indica que el video lo grabó mi hermana, que estaba muy enamorada de él. Nunca le critiqué ese gusto necrófilo, porque en esa época yo bebía los vientos por Ingrid Bergman, que ya llevaba años pudriéndose en su ataúd. Las estrellas femeninas de la película son Ida Lupino y Joan Leslie, un nombre que me ha hecho pensar en tres personas: el fantástico Leslie Nielsen, en Leslie de Los Sirex y en Leslie Howard, aquel petimetre del que incomprensiblemente se enamora Scarlett O´Hara en “Lo que el viento se llevó”.
La película es de 1941, pero el video empieza con los últimos minutos de un telediario muy posterior, en el que se informa que los líderes políticos del momento negocian la investidura de Felipe González. Descubro que el video es de 1989 y calculo con espanto mi edad en ese momento. En ese telediario aún existen la RDA, la URSS y Checoslovaquia y eso me hace pensar en Bogart, pero no en el de “El último refugio” (que en ese momento aún no he visto), sino en el de “Casablanca”. En una escena de esa película, el personaje llamado Viktor Laszlo exclama orgulloso:

-¡Soy checoeslovaco!

Menudo iluso. En los deportes entrevistan a Antonio Díaz Miguel, seleccionador nacional de baloncesto, ya desaparecido al igual que Bogart, Viktor Laszlo, la RDA, la URSS y Checoslovaquia. Es un telediario necrófilo, como los amores de mi hermana y los míos propios en esa época.
En el tiempo anuncian lluvias y borrascas, pero “El último refugio” empieza por fin con sol y buen tiempo. A Bogart insisten en llamarle “Roy Earle” y acaba de salir de la cárcel tras ocho años de condena. Eso no le impide cometer crímenes inmediatamente, como fumar en una gasolinera. Qué tiempos en los que se podía fumar en las gasolineras, ahora ni siquiera se puede poner la radio.

-Póngame diez galones de gasolina -pide Bogart y yo decido apuntar tópicos de esos que sólo salen en las películas. He apuntado varios, como “empinar el codo”, “no me dejes en la estacada”, o “¿pensabas liquidarle?”. El mejor de todos es llamar “polizontes” a los policías. En una de las últimas escenas de la película, Bogart, que sabe que va a morir porque está cercado por los polizontes, escribe una nota de despedida. La voz en off dice:

-“A los polizontes que me encuentren...”

Pero en la carta que escribe Bogart se lee:

-“To the coppers...”

Así que aprendo que “polizonte” es “copper”. Pero antes de que ocurra eso pasan muchas más cosas. Por ejemplo, que Joan Leslie hace de chica buena, pero tullida. Bogart paga una operación para que deje de serlo, lo que, por cierto, la convertirá en una estúpida borrachuza, enamorada de un merluzo por el que rechaza el amor de Bogart. Cuando Bogart se declara, ella le responde que no le quiere y añade:

-¿Pero no dejaremos de ser amigos, verdad?

Allí aprendo que los tópicos sentimentales eran los mismos en 1941 que en el siglo XXI. En el simpático abuelo de Joan Leslie reconozco al viejecito que hace de Clarence, el ángel de la guardia de James Stewart en “Qué bello es vivir”. A todo esto, Bogart está planeando un golpe: pretende robar las joyas de la caja fuerte de un hotel. Su contacto es un tal Luis Mendoza (ni Ramón ni Eduardo, sino Luis), que trabaja en el hotel y que le proporciona un plano del edificio. La cámara nos enseña el plano: es una enorme habitación, con la recepción al fondo. Como todos los hoteles, vaya. Bogart no lo dice, pero por su cara deducimos que piensa que para esa mierda de plano no le hacía falta la ayuda de Luis Mendoza.
Antes de todo esto ha aparecido Angernon, que es un negro encargada de la parte cómica de la película. Sin embargo, la vis cómica de ese actor es tan limitada que sospecho que tras “El último refugio” abandonó el mundo del cine y sobrevivió robando gallinas. Angernon, además, le regala a Bogart un chucho apestoso que le traerá toda la mala suerte del mundo. Más o menos en esos momentos, Bogart afirma:

-No hay nada como un buen sueño para ponerse en forma.

Mi madre solía decir lo mismo, pero las similitudes entre Bogart y mi madre acaban ahí. Luego Bogart pasea en su coche por la ciudad y ve como la familia de la chica tullida ha tenido un pequeño accidente. Se ha congregado una multitud de curiosos, llega un policía y les dispersa diciendo:

-Vamos, vamos, ¡circulen!

¡Qué inmenso error! En las películas, lo que un policía debe decir para dispersar a los curiosos es:

-Vamos, vamos, ¡vayan a sus casas!

¿En qué pensaba el artesano Raoul Walsh? En fin. Luego, Bogart visita al jefe de los gángsters, que está muy enfermo y que le entrega una carta diciéndole que la abra cuando él haya muerto para saber qué tiene que hacer. Ahí se demuestra la entereza de Bogart, que se guarda la carta. Si a mí me dan un documento similar con esas instrucciones, no tardaría ni diez minutos en rasgar el sobre para curiosear. Por cierto, cuando después el gángster muere y Bogart abre la carta, ésta sólo le dice que llame a otro tipo. Para eso podría habérselo dicho en persona.
Más tarde Bogart habla con Ida Lupino, la chica mala, que le confiesa que su padre se emborrachaba “dos veces por semana” y yo pienso que eso es un borracho metódico, no como los de ahora. En cualquier caso, al final se produce el robo al hotel que es la chapuza mayor de la historia, indigna de Bogart. El mata a un policía, sus compinches se equivocan de carretera y mueren en un accidente de tráfico (pese a que no les persigue nadie), Bogart entra a comprar cigarrillos y coincide con otro policía al que no recuerdo si mata o no y, finalmente, cuando va a entregar las joyas al jefe de los gángsters, éste ha muerto de la enfermedad esa que tenía y Bogart tiene que matar al ayudante del jefe que se pone pincho.
Poco después, los diarios publican la foto de Bogart, identificado como el autor del robo. Bogart se pone furioso, pero no por eso sino porque en el periódico le llaman “Mad Dog”.

-¡Malditos periodistas! ¡Me llaman “Perro rabioso”! -exclama.

Luego le confiesa a Ida Lupino que “mis padres se pelearon como energúmenos durante cuarenta años y yo no daría un centavo por una mujer sin temperamento”. Dicho esto, se enamoran por fin. Pero las cosas van a peor: ella se va a no sé dónde en autobús y nada más llegar decide volver, lo que da pie al conductor a decir:

-Como todas las mujeres: nunca saben si van o vienen.

Mientras, Bogart huye de la policía por una carretera de montaña (la “High Sierra” del título en inglés) que a mí me recuerda por momentos la subida a la ermita de Chalamera, en el Bajo Cinca. Allí arriba los polizontes le matan y, contra todo pronóstico, Ida Lupino acaba sonriendo porque piensa que para Bogart la muerte ha sido una liberación.
Allí acaba la película. El video prosigue con unos minutos musicales de un grupo infame que no identifico y posteriormense empieza un episodio del programa “La Luna”, presentado por Julia Otero, que cuenta con las interpretaciones musicales (no es broma) de María Dolores Pradera y Los Sabandeños y en el que se entrevista a Manuel Gutiérrez Mellado. Recuerdo que el general falleció hace unos años en un accidente de tráfico, pero Julia Otero nos informa que, si queremos preguntarle algo a Gutiérrez Mellado, podemos llamar a los números 93-300 93 03 y 93 309 74 37. Por un momento estoy tentado de llamar, pero me da cierto miedo.
El video acaba aquí.
Posted by Picasa

Etichette:

lunedì, agosto 28, 2006

La joven del agua

Anoche fuimos a ver La joven del agua (Lady in the water), la última película de M. Night Shyamalan, el de El sexto sentido y El bosque. Mientras la veía, no acaba de estar seguro de si me estaban tomando el pelo o si era una gran película. Luego decidí esto último, porque derramé algunas lagrimitas (la Nueva llenó un barreño), y eso es un buen indicio. Aunque, claro, yo soy de lágrima fácil y es posible que hasta llorase viendo El coloso en llamas. En fin, que no pienso hacer una crítica cinematográfica. Para eso están los especialistas y, además, viendo cómo termina el crítico que aparece en la película, mejor callarse. Sólo decir que, como dice uno los personajes de La joven del agua, ya es hora de pensar que los cuentos pueden ser reales. No recuerdo si lo dice así, pero la idea más o menos es ésta. Y si aún no la habéis visto, os la recomiendo, a ver qué os parece a vosotros. Posted by Picasa

Etichette:

venerdì, marzo 24, 2006

Rebeca


Ninguna de las dos es Rebeca

La Nueva y yo estuvimos viendo “Rebeca”, de Alfred Hitchcock. Hacía años que yo no la veía y tenía interés en comprobar algo que había leído no se dónde: que a la protagonista (Joan Fontaine) no se la llama nunca por su nombre. Así, la película acaba sin que el espectador llegue a saber cómo se llama la heroína. Y en contrapartida, la Rebeca que da título al film, de la que todos los personajes habla continuamente y que domina sus acciones, nunca aparece en pantalla, porque cuando se inicia la narración ya está muerta. Eso me hizo pensar en algo que leí en un librito de Umberto Eco acerca de los títulos de las historias. Eco se refería en particular a “Los tres mosqueteros”, que en realidad es la historia del cuarto, de D´Artagnan.
Bueno, en fin, tampoco tenía yo ninguna intención de hacer un sesudo estudio, sólo que me llamó la atención y de una cosa pasé a otra. Como siempre.

Posted by Picasa

Etichette:

giovedì, gennaio 12, 2006

HAL 9000

Según he leído por casualidad en la wikipedia, hoy es el cumpleaños de HAL, el ordenador de 2001:

“I am a HAL 9000 computer, production number 3. I became operational at the HAL plant in Urbana, Illinois, on January 12, 1997”.

Para celebrarlo, propongo que cada uno de nosotros nos comamos a un informático para cenar.

Etichette:

giovedì, novembre 17, 2005

Cenizas

Hablé con Jenny para que me recomendara una película para esa noche, pues sé de sus extensos conocimientos de cine actual. Basándome únicamente en las breves reseñas periodísticas, yo dudaba entre “Last orders” y una ignota película belga sobre asesinatos ciclistas. Jenny parecía decantarse por esta última.

-¿Así que no me recomiendas “Last orders”? -le dije.
-Es que no me suena. ¿De qué va? -dijo ella.
-“Tres viejos amigos” -leí- “se reúnen para llevar a la costa las cenizas del cuarto miembro de la pandilla, acompañados por Vince, hijo del fallecido”.
-Ah, pues puede estar bien -apuntó Jenny.
-No sé -dije- Me temo que se trate de la típica película de cenizas.

Creo que Jenny entendió a lo que me refería. Esa noche vi la película belga de asesinatos ciclistas.

Etichette:

sabato, maggio 21, 2005

Mala sangre


“Dicen que guardamos silencio. Es falso. Es el silencio el que nos guarda”.
(Del personatge interpretat per Dennis Lavant a la pel.lícula “Mauvais sang”, de Léos Carax, 1986, amb Michel Piccoli, Juliette Binoche i Dennis Lavant)
Posted by Hello

Etichette:

giovedì, maggio 12, 2005

Denzel Washington Jr.

Viendo una olvidable película, un conocido mío, supuesto cinéfilo, protestó ante la aparición del actor Denzel Washington Jr.

–Este actor se ha encasillado en papeles de negro –afirmó.

Etichette: